La Biotecnología Industrial y su aplicación en las empresas

17 may 2017 Publicaciones Blog No hay comentarios

Según su descripción más técnica y siguiendo los principios de la biotecnología, a un ser vivo lo podríamos definir como una máquina capaz de procesar una serie de compuestos para transformarlos en energía, biomasa y otros subproductos, que además los integra en los ciclos naturales de sus componentes. Aquí es donde está la clave, ya que no se generan residuos netos, porque éstos son reutilizados por otros sistemas biológicos como materia prima. Esta circunstancia es la que la Biotecnología Industrial trata de aprovechar para la fabricación de sustancias químicas o bienes de equipo y de consumo, de manera que estos procesos tengan el menor impacto posible sobre el medio ambiente, sin renunciar a su eficacia ó prestaciones.

La biotecnología industrial, consigue mejorar los procesos industriales en aspectos como el empleo de materias primas renovables, aprovechamiento de desechos agrícolas, reducción del uso de solventes orgánicos o tóxicos, reducción de la generación de residuos y subproductos, menor consumo de energía, y sustitución de fuentes de energía fósil por fuentes de origen biológico. En definitiva, se trata de acercar lo más posible la idea de sostenibilidad al sector industrial.

Pero además, las empresas utilizan la biotecnología industrial para:

1.- reducir costes (materias primas, producción y generación de residuos)

2.- incrementar ganancias

3.- aumentar la calidad de los productos

4.- optimizar el proceso y su seguimiento

5.- mejorar la seguridad e higiene de la tecnología

6.- cumplir la legislación ambiental, soluciones técnicas más respetuosas con el medio ambiente y por lo tanto, mejor aceptación por parte del consumidor

Algunas aplicaciones de la biotecnología a la empresa las podemos ver en el siguiente  listado:

Industria de detergentes: degradación enzimática de proteínas, almidón y manchas de grasa en el lavado de ropa, utilización de enzimas lipolíticas en las sustancias lavaplatos, utilización de enzimas como tensioactivos.

Industria textil: lavado a la piedra de tejidos tipo vaquero, desencolado enzimático de tejido a la plana de algodón, blanqueado ecológico, descrudado enzimático de tejidos de algodón, desengomado enzimático de la seda.

Industria del almidón: producción enzimática de dextrosa, fructosa y jarabes especiales para pastelería, confitería e industrias de refrescos.

Industria cervecera: degradación enzimática del almidón, proteínas y glucanos procedentes de la mezcla de cereales utilizados en la elaboración de cerveza.

Industria de productos para pastelería y horneado: modificación enzimática de hidratos de carbono y proteínas de los cereales para mejorar las propiedades del pan.

Industria de vinos y zumos: degradación enzimática de la pectina de la fruta, en la elaboración de zumos y vinos.

Industria del alcohol: degradación del almidón en azúcares para, posteriormente, someterlos a fermentación y obtener alcohol.

Industria alimentaria y de aditivos: mejora de las propiedades nutritivas y funcionales de las proteínas animales y vegetales, conversión de la lactosa de la leche y del suero de leche en azúcares más dulces y de mejor digestión, producción de aromas de queso.

Industria de alimentación animal: hidrólisis enzimática de la materia proteica procedente de mataderos para obtener harinas con alto valor nutritivo destinadas a alimentación animal.

Industria cosmética: producción biotecnológica de colágeno y otros productos de aplicación en cremas de belleza.

Industria papelera: disolución enzimática de los pitchs, blanqueo ecológico de la pasta de papel, control enzimático de la viscosidad de los estucados con almidón.

Industria del curtido: preparación de la piel y eliminación del pelo y la grasa.

Industria de aceites y grasas: hidrólisis enzimática de las grasas y la lecitina y síntesis de esteres.

Industria de química fina: síntesis de sustancias orgánicas.

Por otro lado, otras aplicaciones son los llamados biocombustibles o biocarburantes que son, junto con las enzimas, las grandes estrellas de la Biotecnología Industrial; los biomateriales aptos para diversas aplicaciones (desde la construcción hasta la industria del juguete), y que pueden sustituir los plásticos y otros materiales derivados del petróleo, y los productos químicos de gran tonelaje como la vitamina C, el ácido glutámico o el ácido cítrico.